Mezclando y emparejando para conseguir un huerto mejor: ¿Qué es la asociación de cultivos?

Hoy vamos a adentrarnos en el maravilloso mundo de la asociación de cultivos. Una antigua práctica agrícola donde la armonía entre las plantas y sus relaciones es la clave del éxito. Coge tus guantes y vamos a explorar cómo estas alianzas verdes pueden beneficiar a tus plantas y hacer que tu jardín o huerto, esté mejor que nunca.

En la imagen, un cultivo de Kale, maíz y una hermosa planta de Tagetes, creciendo juntos.

¿Qué es la asociación de cultivos y cómo funciona?

La asociación de cultivos es una práctica agrícola centenaria que consiste en cultivar diferentes especies de plantas cerca unas de otras. Esta técnica ofrece multitud de ventajas, entre ellas un crecimiento mejor de los cultivos que suele traducirse en un mejor rendimiento. Pero también ayuda con el control de plagas y el enriquecimiento del suelo, entre muchas otras, tal y como explica el Centro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de la Universidad de Massachusetts en su artículo sobre asociación de cultivos.


Pero… ¿cómo funciona esto?


Las plantas no pueden moverse ni hablar, pero tienen su propia forma de interactuar con el entorno. Producen fragancias y sustancias activas (sustancias alelopáticas) que liberan en su entorno. Los olores, por ejemplo, flotan en el aire, atrayendo a los insectos que buscan una planta concreta de la que alimentarse o depositar sus huevos. Para nosotros, esto es una plaga.


Visualiza un insecto buscando cierta planta y tiene a tu alrededor muchas plantas diferentes, que desprenden olores y secreciones totalmente distintos. La mezcla de olores resultante disuade al insecto, dada la dificultad de encontrar esa planta concreta, y se aleja. Además, algunas plantas producen olores que realmente repelen a los insectos. Éstas son algunas de las cosas que ocurren con este estilo de plantación conjunta.

El tomillo, la salvia y el romero que vemos en la imagen son ejemplos de plantas que producen sustancias aromáticas.

¡Pero esto no acaba aquí!


Lo que ocurre a nivel de las raíces, aunque sea invisible para nosotros, también determina el impacto recíproco de cada planta sobre sus vecinas. Los exudados de las raíces, las diferentes necesidades nutricionales, los microorganismos particulares que cada planta atrae y con los que trabaja… La plantación asociada debe considerarse no sólo en relación con lo que ocurre en el espacio sobre el suelo, ¡sino también con lo que ocurre debajo de él!


Ahora que estamos más metidos en el tema, vamos a ver todas las maravillas que la asociación de cultivos puede aportar a tu jardín.

¡Plantas reuníos! – Beneficios de la asociación de cultivos.

Jardines de todos los tamaños, desde unas cuantas jardineras a grandes extensiones de cultivo, y métodos de cultivo tanto convencionales como ecológicos se pueden aprovechar de las ventajas de la asociación de cultivos. ¡Y también funciona en jardines ornamentales! Repasemos las más importantes:

1. Control de plagas: Sistema de defensa natural.
Las plantas de menta o albahaca que actúan como guardaespaldas botánicos, repeliendo moscas blancas y pulgones de sus plantas vecinas más vulnerables. Sí, has leído bien.


Ciertas combinaciones de plantas emiten olores y secreciones que confunden y mantienen alejadas a las plagas. Si colocas estratégicamente estas plantas que repelen los insectos indeseados, estas mantendrán protegido tu jardín y huerto, ¡es como tener tu propio cuerpo (verde) de seguridad!


2. Atracción de polinizadores – un gran beneficio.
Abejas, mariposas y otros polinizadores son vitales para un jardín (y un medio ambiente) sano. Por suerte, algunas plantas actúan como imanes que atraen a estos amigos alados. Si tienes plantas con flores de colores vibrantes o ricas en néctar como cultivo asociado, crearás un entorno atractivo que animará a estos geniales invitados a visitar tu jardín. Estos pequeños seres son tan importantes que si tus plantas organizaran una fiesta en el jardín, ¡los insectos polinizadores serían los invitados VIP!

Una abeja recogiendo el néctar de una capuchina.

3. Mejoradores del suelo: productores de fertilizantes naturales.
Hay plantas que aportan grandes beneficios a todas sus compañeras, ¡como ese vecino que hornea un pastel y te regala un trozo! Ese podría ser el caso de las leguminosas, como las judías y los guisantes. Estas plantas trabajan junto a bacterias que tienen la increíble capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico, enriqueciendo el suelo. Cuando se cultivan junto a otras plantas, proporcionan un fertilizante natural, mejorando la fertilidad del suelo y beneficiando a sus verdes compañeras vecinas. Es una situación en la que todos ganan: las plantas se ayudan mutuamente a crecer y prosperar.

En la imagen una planta de judías verdes, leguminosa que ayuda a fijar el nitrógeno atmosférico.

4. Uso eficiente del espacio – saca el máximo provecho de tu huerto.
Una de las principales ventajas de la plantación asociada es su capacidad para optimizar el uso del espacio. Combinando diferentes plantas en la misma zona, puedes maximizar el uso del suelo y cultivar más en un espacio limitado, por eso este método es perfecto para los huertos urbanos. Si quieres saber más sobre este tema visita nuestro blog sobre huertos urbanos.


Pongamos un ejemplo: cultivar tomates, cebollas y zanahorias juntos, además de beneficiarse mutuamente, te asegurará un uso eficiente del espacio de tu huerto, ya que las necesidades de estos vegetales son similares y crecen ocupando un espacio diferente.


Este método no sólo permite una cosecha más abundante, sino que también aumenta la biodiversidad, creando un huerto más consciente y similar a lo que encontraríamos en la naturaleza.

Diferentes hortalizas creciendo juntos en un huerto urbano.

5. Sombra y protección.
Las plantas altas, como las judías o el maíz, pueden actuar como rascacielos de la naturaleza, proporcionando sombra y protección a sus vecinas más delicadas. Ya sea protegiendo de la intensa luz del sol o proporcionando una barrera contra los fuertes vientos, estos guardianes verdes crean un entorno seguro para sus compañeras. Pero también puede funcionar a la inversa. Las plantas rastreras y las que cubren el suelo, como las cucurbitáceas, cubren la tierra, la mantienen húmeda durante más tiempo y la protegen de las malas hierbas.

¡Una sinergia perfecta! -Elige los mejores compañeros.

1. El primer puesto es para la capuchina (Tropaeolum majus). Esta planta necesita una mención especial por ser una planta muy reconocida en la asociación de cultivos pues protege de las plagas a muchas plantas diferentes. Las capuchinas actúan como una planta de sacrificio, atrayendo a diferentes plagas como pulgones, polillas de la col, escarabajos del pepino, moscas blancas, pulgones y chinches de la calabaza, como afirma Gardening Know How en su blog “Planting Nasturtiums For Pest Management”. Son una gran ayuda para disuadir las plagas de las brásicas, como el brócoli y las coles, las cucurbitáceas como el pepino o la calabaza, las legumbres y algunas solanáceas como la berenjena y el pimiento. Las caléndulas (Tagetes sp.) y su particular aroma intenso también las convierten en una fantástica y atractiva planta para conjuntarla con otras hortalizas como el tomate. Además, tanto la capuchina como la caléndula atraen a los polinizadores, así que tenerlas en tu jardín es un gran acierto.

Una gran capuchina compartiendo jardinera con otras hortalizas.

2. Zanahorias y puerros – grande aliados. Plantas del género Allium como puerros, ajos y cebollas cuando se juntan con hortalizas de raíz como zanahorias y chirivías, funciona muy bien para ambas partes. El aroma de las zanahorias puede repeler la polilla del puerro y el de los puerros disuadir a la mosca de la zanahoria. Si no tienes espacio para puerros, puedes plantar especies más pequeñas de Allium sp. como el cebollino. Si quieres aumentar aún más la protección, añade lavanda a la ecuación. El resultado, tanto práctico como estético, ¡será de 10!

Zanahorias y cebolletas plantas juntas y listas para recolectar.

3. Armonía entre tomateras y albahacas. De hecho, en lo que se refiere a la asociación de cultivos, esta pareja es un buen ejemplo de compañeras de cultivo perfectas. ¿Se ayudan mutuamente a crecer? La respuesta corta es sí. La respuesta larga es el cómo: el follaje grande y frondoso de las tomateras crea un entorno de cultivo perfecto para la albahaca. La albahaca prefiere la tierra húmeda y el dosel de hojas de tomate ayuda a preservar la humedad del suelo. Además, impide que las hojas tiernas de la albahaca no se quemen bajo el ardiente sol del verano. Por otro lado, el aroma de la albahaca repele la mosca blanca y otras plagas de las tomateras. Esto también funciona con perejil, por si te gusta más esa hierba aromática. Pero, muchas personas que han probado la primera combinación dicen que la albahaca ayuda a mejorar el sabor de los tomates; no hay pruebas científicas de ello, ¡pero no está de más probarlo!

Plantas de albahaca plantadas entre las tomateras para beneficio de ambas.

4. Maíz, judías y calabaza- la sinergia de Las Tres Hermanas.
Se trata de una combinación clásica practicada por las culturas indígenas desde hace siglos. La planta de maíz sirve de soporte a la de judía, que trabaja con bacterias fijadoras de nitrógeno para aportar nitrógeno al suelo. La calabaza, con sus hojas duras y espinosas, ayuda a evitar las malas hierbas y a reducir las plagas. Además, como planta rastrera, cubre el suelo, evitando que pierda demasiada humedad. Las tres plantas tienen necesidades nutricionales similares, y su patrón de crecimiento es perfecto para complementarse y aprovechar muy eficazmente el espacio disponible.

La antigua asociación de las Tres Hermanas se compone de: planta de maíz que es el soporte de la planta de judía y calabaza que cubre y protege el suelo.

5. Dupla lechuga-rábano. Los rábanos que son de crecimiento rápido, u otras plantas de raíz como la remolacha, se abren paso en la tierra y proporcionan espacio suficiente para que las lechugas, de crecimiento más lento, crezcan bien. Los rábanos madurarán antes y no competirán por el espacio con las lechugas, que se cosecharán más tarde, como explica Bonnie L. Grant en su artículo para Gardening Now How “Radish Companion Plants: What Are The Best Companion Plants For Radishes”.

 

6. Espinacas y pimientos, buenos compañeros. Las espinacas y los pimientos van bien juntos. Las espinacas dan sombra al suelo, mantienen la humedad, reducen las malas hierbas y atraen insectos beneficiosos. El pimiento protege a las espinacas de la luz solar directa. Además, las espinacas maduran en unos 40-50 días, por lo que podrás recoger dos cosechas de espinacas por cada cosecha de pimientos (70-80 días desde el trasplante hasta la 1ª cosecha, aunque depende de la variedad).

Conjuntos de plantas que es mejor evitar.

Aunque la asociación de cultivos ofrece numerosos beneficios, no todas las combinaciones de plantas funcionan armoniosamente juntas. Algunas plantas pueden competir por los nutrientes o ser vulnerables a enfermedades similares. Por lo tanto, es crucial investigar y elegir las combinaciones adecuadas para tu huerto. Por ejemplo, las judías y las cebollas o las coles y las cebollas no son una combinación ideal. Si conoces las necesidades y preferencias de las distintas plantas, podrás crear un ecosistema que fomente el crecimiento y la resistencia. Aquí te ofrecemos una práctica lista de combinaciones que debes evitar para que tu huerto prospere sin contratiempos.


Las combinaciones desfavorables que conviene recordar son:


1. Judías (o guisantes) y cebollas (y ajos).
2. Cebollas y coles.
3. Cebollas y patatas.
4. Patatas con tomates o cucurbitáceas.
5. Repollo u otras brassicas con fresas.
6. Remolacha y tomates.
7. El hinojo, en general, no es una buena asociación para tus cultivos. Es mejor mantenerla separada del resto de hortalizas, teniendo su propio espacio.

Hinojo cultivado aparte de otras verduras.

¡Un consejo más! La mejor estrategia consiste en colocar las plantas compañeras lo más cerca posible unas de otras, pero sin comprometer sus necesidades de espaciado. Normalmente, encontrarás esa información en el envase de las semillas o en los manuales de cuidados de las plantas. Como sabes, no todas las plantas tienen las mismas necesidades, y algunas necesitan más espacio que otras. En ese caso, guíate por la planta que necesite más espacio y, aunque no le des todo el que necesita, cíñete a un valor cercano. Por ejemplo, si una planta necesita 10-15 centímetros, pero la otra 35-40 cm, puedes plantarlas a 25-30 cm de distancia.


También puedes tener esto en cuenta para las plantas que no se benefician unas de otras: cuanto más separadas estén, ¡menos se influirán mutuamente!

Un grupo de hortalizas creciendo juntas en una jardinera.

¡Ya está! Ahora ya sabes cómo funciona la asociación de cultivos y como aplicarla en tu huerto. Desde aprovechar al máximo el espacio y disuadir a las plagas hasta atraer a los polinizadores y mejorar la fertilidad del suelo, las ventajas de esta técnica son muchas. Elige bien como conjuntas las plantas de tu huerto y deja que la sinergia y la armonía entre ellas reine en tu jardín. ¿Estás listo para ponerte manos a la obra y crear un huerto productivo gracias a la asociación de cultivos? Estamos seguros de que sí, así que… ¡a mancharse las manos!

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